Una gran explosión ha sacudido esta tarde el distrito gubernamental de Oslo, destrozando las oficinas del primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, y otros edificios gubernamentales. Hay cientos de heridos y testigos de lo ocurrido afirman que también hay víctimas mortales. Por el momento se desconoce cuántas, aunque la Policía habla ya de un número indeterminado de "muertos y heridos".
Apenas dos horas después de la explosión (registrada a las 13.20 GMT, las 15:20 en la España peninsular), la Policía de Oslo ha confirmado que se trata de una bomba. Las primeras hipótesis policiales apuntan a que habría sido un coche bomba, pues hay un coche completamente destrozado frente a uno de los edificios afectados. Otras fuentes indican que se habrían producido dos explosiones. Según el diario 'Aftonbladet', el objetivo del atentado era el ministerio de Energía y Petróleo.
El vidrio ha volado como misiles en la zona, mientras una nube de humo se elevaba sobre la ciudad. La explosión ha hecho desaparecer por completo la primera y la segunda planta del edificio donde está la sede del primer ministro (de 15 plantas). También la sede del periódico VG está completamente destrozada. El lugar arde como el infierno. Las mesas de un café cercano están llenas de sangre.
"Veo reventadas las ventanas del edificio del VG y las de la sede del Gobierno. Hay gente sangrando tumbada en la calle", explicaba un reportero de la radio NRK.
Diversas fuentes se han apresurado a aclarar que el ministro no se encontraba en sus oficinas, sino que se encontraba fuera de la ciudad participando en cursos de verano de la universidad.
La televisión estatal ha confirmado por el momento la muerte de dos personas. Asimismo, el Hospital Universitario de Oslo ha confirmado que están atendiendo a siete heridos. La cifra de heridos y víctimas mortales puede aumentar. La Policía habla, de hecho, de un número indeterminado de "muertos y heridos".
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